Requiescat In Pace

“Tengo ganas de sangre, aunque sea la mía”
Cierto escalofrío me recorrió el cuerpo al oír la frase al Xiquillo solo entrar por la puerta de casa. Por fin volvíamos a reunirnos para darle a los dados, de tarde en tarde en nuestro caso y más en verano. Y éramos uno más de los habituales, Xiquillo. La tarde nos esperaba. Y nuestro destino.
La frase pudo llegar a ser premonitoria, como contaré. Volvimos como en las ultimas ¿tropocientas? partidas a retomar nuestros personajes, viejos y nuevos, de la campaña de los Hongos de Yuggoth para la Llamada de Cthulhu. La campaña en sí hacia unas cuantas partidas que la habíamos finalizado, pero por vaguería o por cariño seguíamos jugando con los personajes. Durante el desarrollo de esta también llegamos a jugar partidas de autor del director, que nos permitían enlazar los módulos que la conforman y le daban un poco mas de cuerpo a nuestra ambientación.
Y como mandan los cánones en nuestras correrías el ínclito espiritista Paul Lemond era nuestro gancho (algún día la partida será algo del tipo “¿Quién mato a Paul Lemond?”, lo juro. Y nos costo arrancar, digo, casi dos horas desde que nos sentamos en la mesa. Es lógico si casi solo nos vemos en estas reuniones sociales y uno cuenta la película que ha visto, el otro referencia al ultimo libro que ha degustado, el de mas aquí nos habla del curro,... ya se me entiende ¿no?
Después de divagar mucho iniciamos la andadura y al cabo de unos veinte minutos, cuando se nos mostraba a Xiquillo y a mí uno de los ganchos de la historia y unos amables guardias de seguridad nos lo quitaban de las manos llegó la apoteosis. Volví a ser el de hace un montón de tiempo: decidí colocarle entre ceja y ceja un puñetazo, el cual fallé; y Xiquillo hizo honor a la frase que encabeza el artículo: navajazo.
Que contar, de allí al final una ensalada de tiros vamos. Tuve claro que por fin íbamos a finiquitar todo lo relacionado con los Yuggoth, y cuando digo todo me refiero a carne con piernas, brazos y gafas de pasta. La frase iba a ser premonitoria y al final los únicos que iban a quedar en pie serian algunos de los malosos malasombra chiripitiflauticos.
Resumiendo... éramos cinco los intrépidos imberbes de Enid Blyton, dos, como ya he escrito, la liamos, no tardando los otros tres en venir en nuestra ayuda. Bien, más que nuestra, en la del Xiquillo, que un servidor, espabilado y herido, salió corriendo hacia el bosque cercano, me metí en él, le pegue fuego para crear un despiste y salí de la finca saltando la valla. Mientras, dentro en el mogollón de la historia, moría el personaje de mi mujer (la física, la real) y dos de los otros tres restantes quedaban inconscientes a un solo puntito de vida, entre ellos mi mujer (la virtual, la del juego)
Oyendo como oía las sirenas de la policía acercándose, decidí volver a entrar en la finca por la puerta principal después de craquear la cerradura de la puerta. Me metí dentro, aproveche el tumulto de la otra gente que estaba allí también reunida, mirando aterrorizada el cuadro escénico que habíamos montado, me colé donde se suponía que íbamos a celebrar una reunión para meditar y encontrarme al anfitrión llamando a quien fuera, vosotros entendéis, volándole la sesera para finiquitar el tema (algún día tendremos que tirar por cordura para estos espinosos temas, aunque mientras sea jugador será el director quien se moje, no seré yo el que le de ideas)
Y resumiendo 2, The End... muertos realmente solo un personaje, los otros como bastantes jodidos (el que menos un servidor) pero con los huesos en esas húmedas habitaciones del estado, con vistas al cielo y agradable compañía. El dj tiró por la vía rápida, muy rápida, y decidió que a mi personaje no lo podían involucrar plenamente en el tema así que 1 añito de chirona, a Xiquillo, como parte más importante en danza (macabra), cadena perpetua, y no me discutas que te meto pena de muerte, y a los otros dos 5 añitos.
Así que, de cómo pudo ser a lo que realmente aconteció se puede decir que la cosa salió bien. Pero eso sí, con lo de la cárcel hemos conseguido finiquitar por una buena temporada a los personajes. Nuevos vientos soplan en las Costas del Sueño. Y el director, Chavi pa los amigos, demandando jugar alguna partida como personaje, disfrutar de una tarde o más al otro lado de la pantalla, con la purri... digo con el vulgo. Esta visto que me toca mover a mí la próxima vez. Ya tengo una idea, que en su día os desgranaré. Tiempo al tiempo.
Batallitas...
...y saludos al Xiquillo, el Chavi, el Mono, la mujer del Mono y la Montsita.
(por un rato llegué a añorar al Paquillo, que tiempos aquellos...)


